Toluca — México goleó 5-1 a Serbia en una noche con sabor a Mundial, justo a una semana de la inauguración.
Supo a Copa del Mundo por la Ola y el "Cielito Lindo" con iluminación de miles de celulares, porque El Son de la Negra ambientó cada gol, porque desapareció el grito homofóbico para dar paso al "Dale, dale, dale México", porque en el último ensayo hasta el personal del estadio impidió a la prensa grabar imágenes del juego, tal y como lo hará la FIFA.
Y también porque el Tricolor hizo los últimos ajustes, en un Nemesio Diez que vibró con la anotación de Johan Vásquez, el autogol de Stefan Bukinac, la diana de Raúl Jiménez y otro tanto en propia puerta por parte de Adem Advic, el trallazo de Luis Chávez al 90' y por lo cual el árbitro ya ni tiempo de reposición dio.
La afición no dio la espalda ni siquiera porque Serbia se fue adelante en el marcador, tras un pésimo despeje de Jesús Gallardo, que derivó en el tanto de Petar Stanic.
Un partido con sabor a debut porque Javier Aguirre probó a un equipo con un rostro muy similar al que el próximo jueves enfrentará a Sudáfrica, esta vez alentado por 27 mil 163 espectadores; en una semana, por el triple.
Raúl Rangel mostró que no le tiembla el pie para jugar al límite en su área, pese a la presión, el contención Erik Lira con ese liderazgo, pero sobre todo con ese cinturón de movilidad al ataque, de Álvaro Fidalgo, Brian Gutiérrez y, sobre todo, Julián Quiñones, con un despliegue físico y un sacrificio para destacar.
México no afloja a una semana del Mundial, tanto que al finalizar el partido se quedaron a realizar ejercicios 12 jugadores con poca actividad, porque llegó la hora de la verdad, esa en la que está en juego la promesa de Javier Aguirre del mejor Mundial de la historia.
Petar Stanic dio la ventaja a los serbios a los 19 minutos, pero Johan Vázquez igualó a los 34. Stefan Bukinac dio la ventaja al Tri con un autogol a los 45 y Raúl Jiménez añadió un tanto a los 57. Crédito: Alejandro Pastrana
Otro gol en propia puerta, por parte de Adem Advic a los 72, amplió la ventaja de los locales en la ciudad central de Toluca, y Luis Chávez selló la victoria a los 90. Crédito: Alejandro Pastrana
Jiménez, quien recientemente terminó su contrato con el Fulham, ahora tiene 45 tantos y está a solo uno de empatar a Jared Borgetti. Crédito: Alejandro Pastrana
Afianza Tri sus ideas
La Selección Mexicana dio una muestra de lo que serán sus argumentos futbolísticos en la Copa del Mundo.
Ante una Serbia que exigió poco, con un equipo juvenil, sin figuras y con varios debutantes, Javier Aguirre tuvo la oportunidad de aceitar su maquinaria y afianzar los conceptos trabajados en las últimas semanas, principalmente en ofensiva.
El sistema del "Vasco" partió de una línea de cuatro para labores defensivas, que se transformaba en una de tres para atacar.
En esas transiciones, Jorge Sánchez se metía como tercer central, mientras Jesús Gallardo y Roberto Alvarado avanzaban pegados a las bandas.
La incursión de los carrileros permitió que Julián Quiñones, por izquierda, y Brian Gutiérrez, con recorridos de la derecha hacia el centro, llegaran constantemente al área para acompañar a Raúl.
Incluso ambos tuvieron oportunidad de marcar en los primeros minutos, pero se toparon con las buenas intervenciones del arquero Filip Stankovic.
Con Lira como contención clavado por delante de los centrales, Álvaro Fidalgo tuvo más libertad en la creación.
Más allá de la debilidad del oponente, el conjunto mexicano tomó la iniciativa desde el arranque, algo que deberá replicar en sus tres partidos de la Fase de Grupos.
Así, con un sistema hasta cierto punto flexible, pero con roles bien definidos, el Tri aprobó su último examen en la siempre exigente altura de la capital mexiquense.





