MOSCÚ — Ucrania ejecutó su mayor ataque masivo con drones contra la capital rusa, obligando a las autoridades a activar sistemas de defensa aérea y restringir el espacio aéreo en los principales aeropuertos de la región.
El Ministerio de Defensa de Rusia reportó el derribo de decenas de aeronaves no tripuladas en la periferia de Moscú.
El alcalde moscovita confirmó que los fragmentos de los aparatos interceptados cayeron en zonas residenciales suburbanas, provocando incendios menores en viviendas y lesiones a civiles.
Las operaciones aéreas en los aeropuertos de Domodédovo, Vnúkovo y Zhukovski sufrieron suspensiones temporales, desviando múltiples vuelos comerciales por motivos de seguridad.
Por su parte, fuentes de seguridad de Kiev señalaron que la operación buscaba golpear infraestructura logística militar y centros de mando clave dentro de territorio ruso.
Este bombardeo representa la incursión aérea más ambiciosa de las fuerzas ucranianas contra la capital desde el inicio del conflicto, demostrando un incremento significativo en el alcance y la tecnología de sus armas de largo alcance.
La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada, mientras el Kremlin promete represalias contundentes contra los centros de toma de decisiones en Ucrania. La tensión militar en la región alcanza un nuevo punto crítico.





